Reducir el consumo energético en nuestro hogar

Uno de los asuntos más controvertidos, en cuanto al ahorro energético se refiere, es confundir y asociar el concepto de ahorro energético con el de penuria. Son varios los factores que influyen en esta confusión por lo que debemos diferenciar entre servicios energéticos, entendido este como el suministro energético y el consumo energético,  concepto que  debemos identificar con la cantidad de energía que se consume para satisfacer una necesidad.

Por ese motivo, el objetivo de cualquier hogar, en lo que a consumo energético se refiere, debería basarse en consumir la menor cantidad de energía posible, siendo capaz con este mínimo consumo de satisfacer todas sus necesidades, y suponiendo este ahorro una doble ventaja: menor impacto económico, y menor impacto ambiental sobre el planeta debido a que si se reduce el consumo energético no será necesaria la producción actual de energía.

Llegados a este punto nos podemos plantear cómo reducir el consumo energético en nuestro hogar sin que este hecho afecte a nuestra calidad de vida, tal y como cada uno la entienda. Una de las alternativas que podemos barajar es la utilización energías alternativas –limpias-, para disminuir, en la medida en que la legislación vigente lo permita, la dependencia de empresas comercializadoras de energía eléctrica.
Hace unos años hablar de energías alternativas a las clásicas parecía ciencia ficción, pero a día de hoy, los avances tecnológicos producidos en este campo, ponen a disposición del consumidor diferentes sistemas alternativos para disminuir el consumo eléctrico. No podemos seguir avanzando sin mencionar que la amortización de estos sistemas de producción energética, se produce a medio o largo plazo, pero con los precios actuales de la energía es una alternativa muy interesante de barajar.

Las energías renovables van adquiriendo un papel cada vez más importante en el mix energético mundial, entendido como el conjunto de tecnologías que usaremos para la satisfacción de la demanda eléctrica a cada instante en nuestro país.

Actualmente, están disponibles en el mercado diferentes opciones para introducir estas energías alternativas en nuestra vivienda:

  • Paneles solares térmicos: el aprovechamiento de la energía solar térmica, va encaminada hacia el calentamiento del agua que se consume en la vivienda. Además, el uso de la energía solar térmica  se puede utilizar  como apoyo a la calefacción o climatización de la vivienda, éste último aspecto resulta muy interesante para la aplicación en nuestros hogares.
  • Energía geotérmica: se basa en el aprovechamiento de la inercia térmica del suelo, captando el calor acumulado bajo la tierra.
  • Energía solar fotovoltaica: los paneles solares fotovoltaicos, compuestos por células fotovoltaicas, transforman la radiación solar en energía eléctrica que podemos utilizar para reducir nuestra dependencia energética del exterior. La aplicación de este tipo de energías puede ir encaminada al autoconsumo, aunque será necesario la instalación de un sistema auxiliar para asegurar el abastecimiento energético o bien al vertido del excedente de la energía generada a la red eléctrica.
  • Energía eólica: en este caso la acción del viento mueve las palas de un rotor comunicado a un generador que convierte esta acción del viento en energía eléctrica. Al igual que la energía solar fotovoltaica, este sistema incorporado en una vivienda, reduce la dependencia energética del exterior, aunque también será necesario la instalación de un sistema auxiliar para asegurarnos la cobertura de las necesidades energéticas que puedan surgir por la ausencia de viento.

Los sistemas mencionados hasta ahora, suponen como ya se ha expresado, una inversión económica considerable que no puede ser afrontada por cualquier hogar. Este hecho no implica que no se puedan tomar otras medidas alternativas que tengan como consecuencia disminuir el consumo eléctrico en las viviendas:

  • Electrodomésticos: cuando sea necesario cambiar o introducir un nuevo aparato eléctrico en el hogar, se puede optar por aparatos más eficientes en relación al consumo eléctrico. Por ello, los electrodomésticos están clasificados en función por su eficiencia energética, siendo los clasificados como A los más eficientes y por ende los que menos energía consumen en su funcionamiento.
  • Piloto en espera: aunque su consumo energético nos parezca nimio, desconectar de la red eléctrica aquellos dispositivos que no se estén utilizando reduce a lo largo del año el consumo eléctrico de la vivienda.
  • Iluminación: en este aspecto cada vez que debamos sustituir una bombilla, sería conveniente utilizar bombillas con tecnología led, mucho más eficientes y duraderas. además  de apagar la iluminación de aquellas estancias en las que  no haya nadie.

Teniendo presente lo expuesto y aplicando éstos pequeños gestos en la medida de lo posible, podemos reducir el consumo de energía eléctrica y colaborar en mejorar la salud de nuestro planeta, pues aparentemente, parece que la energía eléctrica es limpia, pero esto no deja de ser una percepción muy alejada de la realidad, ya que para generar la electricidad que llega a nuestras casas se producen y se emiten a la atmósfera gases que provocan el efecto invernadero, otros compuestos responsables de la lluvia ácida y finalmente la contaminación del aire que respiramos y necesitamos para sobrevivir.