Educación para los ciudadanos: ¿un proyecto de Innovación Social?

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Uno de los cambios positivos de la presente crisis debe ser el paso de súbditos amaestrados a ciudadanos comprometidos dado que tras demasiados años de aletargamiento vemos con cierto pánico como sacuden todos los nichos en los que nos considerábamos a salvo.

En los artículos de Sostenibilidad, Innovación y Competitividad se señaló que hay que buscar las condiciones de progreso en la empresa, concentrarse más en aquello que marca la diferencia y en potenciar la identidad empresarial, y que eso depende del equipo humano y de una predisposición abierta a mejorar y a innovar siempre. Se señaló que la empresa lo puede conseguir en un marco con sentido compartido, haciendo confluir los factores, humano, equipo y solidaridad, así aprenderemos a Innovar, 4 factores esenciales si queremos “hacer las cosas bien y cada día mejor”...

Ahora bien, me dijeron:

Centras toda tu atención en el ámbito de la empresa, en sentido convencional. Tal vez convendría extender la reflexión, aunque fuera como mera digresión, hacia una de las “empresas” más importantes, por sus recursos humanos, materiales y capacidad de influencia: las Administraciones.

Unas Administraciones que - no hace falta que te recuerde el peso directo o indirecto del sector público en la economía canaria-, además de administrar, gestionan de forma directa muchas (con frecuencia, demasiadas) empresas públicas, no precisamente modélicas en cuanto a implicación, motivación y responsabilidad social de sus integrantes, lo que redunda a su vez en su baja productividad.

¡Me gustó el comentario! A saber:

Refugiados como estamos en un consumismo memo como única identidad, la gente empieza a reaccionar; afloran aspectos esenciales como el propuesto “buscar condiciones de progreso” para la sociedad, pero en un marco de sentido. Necesitamos un camino de cambio, un marco que proporcione cimentación, perspectiva y sobre todo el “progreso en equipo”. Por ello, se propuso tratar los factores señalados, en profundidad y desarrollar un programa didáctico, cursos y talleres, que debemos compartir y contrastar con personas y empresas con experiencia en este quehacer. Deberíamos tratar a:

Uno. Administración pública. Hemos de incluir a las empresas públicas, porque también tienen que generar un marco de sentido que proporcione, trabajo en equipo, motivación y responsabilidad social de sus integrantes, un cambio no solo personal sino colectivo.

Dos. Responsabilidad Social Medioambiental. Se proyecta fundamentalmente impulsar la Ecoeficiencia/Ecoinnovación dado que es totalmente compartida, política y socialmente, y cobra fuerza en el impulso de la Sostenibilidad, Innovación y Competitividad.

Será necesario reflexionar sobre muchos e importantes puntos que nos han llevado a la incertidumbre global de un crecimiento insostenible y a la desorientación de lo más inmediato, pero un aspecto, que nos concierne enormemente es el que tenemos que abandonar el modelo centrado en el individualismo. No podemos permitirnos el lujo de dilapidar el trabajo en equipo, hemos de tener perspectiva siempre, al fin y al cabo, de lo que se trata es de aflorar “ideas y conocimientos” permanentemente en el radio de nuestras posibilidades y formalizar las ideas en proyectos de innovación. Para ello, insisto, hemos de configurar y compartir un marco orientado a mejorar el trabajo en equipo, tanto en el sector público como en la empresa privada, y profundizar sobre los factores señalados que apunta a una transformación en la cultura de Instituciones, Empresas y Organizaciones porque, a medida que han transcurridos los años, vemos que ese marco de sentido compartido no abunda y no podemos permitirnos el lujo de dilapidar el capital humano y, más aún, en los tiempos que corren.

Podemos hacernos trampas en solitario y decir que no estamos tan mal, pero no nos reconforta porque no es cierto, tenemos que reflexionar y definir si los rendimientos son los únicos parámetros, si valores, personales y colectivos, como la curiosidad, la creatividad, la solidaridad, la predisposición abierta a innovar están de sobra y, si no lo están, cómo los vamos a reforzar.

Quizás nos estamos planteando que si educamos para asentar condiciones de progreso carece de sentido aplicar métodos del pasado. Hablamos de innovación y creatividad constantemente y ¿por qué luego recurrimos a lo de siempre? En la vida trabajamos por proyectos y aprendemos de sus dificultades y de la necesidad de superarlas, por eso, tratemos los factores señalados en profundidad y desarrollemos un programa didáctico asentado no sólo en cursos sino en los talleres específicos señalados.

No nos queremos anclar en actitudes conservadoras, discriminatorias y poco comprometidas. También sabemos que el pesimismo puede ser nuestro peor enemigo y precisamente por eso tenemos que cambiar y ahondar en las soluciones. La actual crisis económica nos ha llevado a constatar las debilidades de las democracias formales que la sustentan institucionalmente. El sistema actual no facilita la emancipación humana, más bien amenaza con eternizarse. La implantación, mantenimiento y asentamiento de una democracia debe ser producto siempre de la voluntad libre.

Tenemos un proyecto de Innovación Social y una oportunidad primordial para impulsar la Responsabilidad Social; hemos de dar pasos en esta dirección.